Cambiar para sanar

Los terapeutas comprobamos día a día en nuestras sesiones, el alto grado de resistencia que tiene el ser humano con respecto a los cambios que todos debemos de ejercer a nivel interno. Muchos no somos conscientes de cómo nos afectan a nivel físico, el miedo, los celos, la rabia o el resentimiento, entre otras; creemos que si dejamos de sentirlas perderemos también nuestra identidad, una identidad construida sobre creencias colectivas y forjadas con los valores de la dureza y el individualismo. Todos sabemos lo difícil que resulta permanecer serenos ante tanta injusticia, que resulta prácticamente imposible no “sentir” cuando el horror, la desconsideración o la violencia están en el ambiente pero una cosa es sentirlo y otra muy diferente continuar alimentando las emociones que nos causan el hecho de vivir rodeados de tanta tragedia. Bajo mi punto de vista, permanecer indolentes o ajenos no es la clave para sanar, la clave está en no ejercernos a nosotro...