Las flores fueron creadas para inundar el mundo de amor. Ellas saben que su misión va mucho más allá de colorear el bosque o alimentar los insectos, saben que son hijas del sol, de la tierra, del agua y el viento y son conscientes de que han traído el mundo mágico a esta tierra con el fin de sanar. Observar las flores desde su alma y hacer nuestros sus mensajes nos capacita y nos sirve de guía para llevar una vida plena y en continua resonancia con nuestra alma. AFIRMACIONES POSITIVAS DE LAS FLORES DE BACH: AGRIMONY: Hoy, pensando en mi paz interna, tendré el coraje de ser sincero conmigo mismo y afrontar cualquier circunstancia sin enmascararla. ASPEN: Mis temores se disipan al saber que estoy en manos de la vida; confío plenamente en lo que recibo del universo. BEECH: Todo está en mí y yo soy parte de todo. Comprendo y acepto la unidad. CENTAURY: Soy consciente de mi individualidad y valía, soy capaz de decir NO sin temor a herir a nadie...
Ella era violinista, le encantaba su profesión y disfrutaba día a día viendo como las notas emergía de su instrumento como parte de su estado de ánimo; sin embargo sabía que su pequeño violín formaba parte de algo mucho mas grande, formaba parte de la gran orquesta que todos los viernes deleitaba con su impecable presencia y su maravillosa armonía a miles de oídos entregados al milagro sanador de la música. Cuando acudía a los ensayos, era consciente de su gran familia; sabía que si la percusión, los vientos, los metales no estaban afinados y trabajaban en armonía bajo las ordenes del director, la orquesta no sonaría....................... Somos la gran orquesta, el director responsable de su resonancia; cada órgano de nuestro cuerpo vibra en una frecuencia distinta que le hace diferente al resto; se alimenta, vive y logra mantenerse sano si el resto también está alineado en sus frecuencias. Cuando sabemos que cada emoción posee una onda vibratoria vinculada estrechamen...
A veces las cosas no salen como queremos. Un ser querido muere. Un resultado inesperado surge. Una relación se desmorona en una forma que jamás podríamos haber previsto. Una infección regresa. Un negocio se disuelve de la noche a la mañana. Un ataque surge de la nada, destrozando un cuerpo o un sueño, o ambos. Algo que parecía tan firme y real ayer, y ahora resultó ser mucho menos de lo que parecía. Y una parte de nosotros se quiebra. Por un momento, todas nuestras defensas mentales se desmoronan. Somos recién nacidos, nuevamente, dejamos de ser invulnerables a la asombrosa gloria y angustia de la creación. Enfrentamos la maravilla de nuestra propia impotencia ante la inmensidad del cosmos, sin la protección del ego. Por un momento tocamos y somos tocados por el misterio insondable que subyace a todas las cosas. La impermanencia estalla a través de los huecos de una realidad obsoleta; y la cruda sinrazón de la existencia, la naturaleza incontrolable de los acontecimi...
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